El vapor del agua tibia llenaba la habitación con una calma silenciosa. Violeta pasaba la esponja con delicadeza sobre los brazos de su padre, cuidando de no enfriar el agua ni irritar su piel. El hombre dormía profundamente, con el rostro relajado, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor.
Afuera, el murmullo del pasillo del hospital se oía distante, como un eco de otra vida.
Violeta respiró hondo, concentrándose en los movimientos suaves de sus manos. Cuidar de su padre siempre había sido s