La vida en El Silencio había alcanzado una serenidad casi monástica, una paz profunda que era el resultado directo de la limpieza radical de Orion Corp y del triunfo sobre la avaricia del Cronus Group y la amenaza de Aether Dynamics, Elara y Kael se movían en el santuario con una armonía inquebrantable, su amor se había convertido en una frecuencia constante de pura verdad, el único patrón que el bebé percibía, Kael, libre de la mentira, dedicaba sus mañanas a las comunicaciones cifradas de Ori