El silencio dentro de La Cápsula Silenciosa era absoluto, roto solo por el susurro digital de Helena. El vehículo blindado estaba estacionado en la sombra de un hangar abandonado, a millas del primer Observador, pero la adrenalina de la misión llenaba el aire.
Kael se reclinó, examinando el reloj. Tres horas y cuarenta y cinco minutos restantes. El informe de "Sin Anomalías" del primer agente había sido procesado. El Director Vektor, confiado en su red, ahora ejecutaría la segunda parte de su p