El sonido de la puerta cerrándose tras el doctor pareció arrastrar consigo el aire de la habitación.
Por unos segundos, el silencio se volvió absoluto, como si el mundo se hubiera detenido alrededor de Sofía.
Un bebé.
La palabra resonaba una y otra vez en su mente, envolviéndola en una mezcla de incredulidad y temblor.
Un bebé… suyo y de Antonio.
Sus labios se entreabrieron, pero no consiguió pronunciar palabra. Una lágrima solitaria escapó de sus ojos, seguida de otra, y luego de much