El sol de la tarde bañaba la entrada del hospital cuando Sofía salió, sostenida delicadamente por Antonio. Caminaba despacio, cada paso acompañado de un leve temblor en sus piernas débiles por los días de reposo. Antonio, siempre atento, la sujetaba por la cintura, temeroso de que pudiera desvanecerse en cualquier momento.
—Con cuidado, Sofía… ya casi llegamos —murmuró, su voz suave pero firme, mientras la ayudaba a entrar al asiento trasero de su auto negro.
Sofía se acomodó con un suspiro can