Nueva York – Empresa Textil Soto
María estaba revisando unos informes con Vladimir cuando la puerta de su oficina se abrió lentamente. Un hombre de unos 70 años, con el cabello completamente blanco, apoyado en un bastón de madera tallada y una mirada cargada de una sabiduría dolorosa, entró en la habitación.
María se puso de pie, sintiendo que el aire se escapaba de sus pulmones. El parecido con Gabriel era innegable, pero este hombre debería estar bajo tierra.
—¿Quién es usted? ¿Cómo entró aqu