María estaba en Moscú, aún con la emoción de haber sido declarada inocente. Vladimir la acompañaba en silencio, hasta que no pudo contenerse más.
—Мария… я должен сказать тебе правду. (Mariya… ya dolzhen skazat’ tebe pravdu.)
María… debo decirte la verdad.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Qué verdad, Vladimir?
Él respiró hondo, con los ojos fijos en los suyos.
—Я влюбился в тебя. (Ya vlyubilsya v tebya.)
Me he enamorado de ti.
María quedó paralizada, sin palabras. El mundo se le detuvo por un instan