María estaba en Moscú, aún con la emoción de haber sido declarada inocente. Vladimir la acompañaba en silencio, hasta que no pudo contenerse más.
—Мария… я должен сказать тебе правду. (Mariya… ya dolzhen skazat’ tebe pravdu.)
María… debo decirte la verdad.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Qué verdad, Vladimir?
Él respiró hondo, con los ojos fijos en los suyos.
—Я влюбился в тебя. (Ya vlyubilsya v tebya.)
Me he enamorado de ti.
María quedó paralizada, sin palabras. El mundo se le detuvo por un instante.
En Madrid, la historia de Juan Cazaldilla llegó a su fin. Había viajado desde Canadá con planes de venganza, pero en un hotel de lujo fue sorprendido por hombres desconocidos. Los disparos resonaron en la madrugada.
Juan cayó al suelo, con la mirada llena de rabia.
—Mónica… nunca escaparás… —susurró antes de morir.
Su cuerpo quedó abandonado en la habitación, sellando el destino de aquel hombre que había sido víctima de una mentira y que buscaba justicia por sus propias manos.
Mercedes, ya c