Lucía caminaba por su mansión con paso firme. En sus manos tenía un portafolio lleno de documentos.
—Gabriel cree que puede resistir… —dijo con voz helada— pero pronto no tendrá nada.
Mónica la observaba con nerviosismo.
—¿Qué planeas ahora?
Lucía abrió los papeles y mostró contratos falsificados.
—La empresa textil de Gabriel será mía. He creado una red de sociedades fantasma en Kazajistán y Chipre. Cuando los bancos revisen sus cuentas, todo estará vacío.
Iván sonrió con cinismo.
—Entonces no