Capítulo 131: Eres mi hogar.
El eco de los gritos de Anastasia aún parecía vibrar en las paredes de mármol del piso de presidencia cuando las puertas del ascensor se cerraron, sumergiendo a Adrián y a Valeria en un silencio hermético y cargado de significado. Durante el descenso, ninguno de los dos habló. Valeria se miraba las manos, que aún temblaban ligeramente, mientras Adrián mantenía la vista fija en los números que descendían en la pantalla digital. Sin embargo, su mano derecha nunca abandonó la cintura de ella, un anclaje sólido en medio del torbellino que acababan de sobrevivir.
Cuando el ascensor alcanzó la planta baja y las puertas se deslizaron para abrirse, la atmósfera del lobby principal de Vega Corp golpeó a Valeria con la fuerza de un vendaval. El gran salón, con sus techos de triple altura y sus paredes de cristal, estaba inusualmente concurrido. Cientos de empleados se habían congregado allí, fingiendo revisar documentos o esperar turnos en la cafetería, pero todos los ojos estaban puestos en