Capítulo 132: mejorare la receta.
El primer amanecer después de la tormenta se filtraba por los ventanales del ático con una suavidad engañosa, como si la ciudad hubiera decidido pedir perdón por el caos del día anterior. La luz del sol, teñida de un naranja pálido y oro, se arrastraba por las sábanas de seda gris, iluminando el refugio que Adrián y Valeria.
Valeria despertó lentamente, emergiendo de un sueño profundo y, por primera vez en meses, sin pesadillas. Lo primero que sintió fue el calor. Estaba envuelta en los brazos de Adrián, con su espalda presionada contra el pecho firme de él y su brazo rodeando su cintura con una fuerza protectora que no se relajaba ni siquiera en el sueño. El silencio de la habitación era absoluto, roto solo por el ritmo acompasado de sus respiraciones.
Adrián ya estaba despierto. No se había movido para no perturbarla, limitándose a observarla dormir mientras la luz del día revelaba la serenidad en las facciones de Valeria. En ese momento, mientras acariciaba distraídamente el d