Capítulo 128: El renacimiento.
El aire en el interior de la sala de juntas de Vega Corp no era solo frío; era asfixiante, saturado por el olor a ozono de los equipos electrónicos y el rancio aroma del papel prensa. Cuando las puertas dobles de caoba se cerraron tras Adrián y Valeria, el sonido del cerrojo encajando resonó con la finalidad de una guillotina. El espacio, diseñado para proyectar un poder absoluto sobre el horizonte de la ciudad, se había transformado en un coliseo privado.
La mesa circular de mármol negro, una pieza de diseño italiano que normalmente relucía bajo las lámparas de cristal, estaba hoy profanada. Decenas de periódicos de la edición matutina, tabloides amarillistas y gacetas financieras estaban esparcidos como restos de una batalla. Los titulares, en letras negritas y crueles, gritaban palabras como "FRAUDE", "CONTRATO" y "ESCÁNDALO". El rostro de Valeria, captado en fotos borrosas a la salida de la mansión, parecía mirarla desde la mesa con una expresión de condena.
Sentados alrededor de