Capítulo 107:El refugio de las luces rojas.
El bar se llamaba "La Guarida", un local clandestino en un sótano del centro, donde el aire olía a tabaco, cerveza barata y libertad. Valeria estaba sentada en una de las mesas del fondo, con la pintura de las paredes desconchada y una luz roja parpadeante que le bañaba el rostro. Ya no quedaba rastro de la "Señora Han". Se había soltado el cabello, se había quitado la chaqueta de cachemir y solo quedaba ella, con su blusa de seda arrugada y una mirada que buscaba desesperadamente hundirse en el fondo de un vaso.
Cuando Elena y Gonzalo aparecieron, guiados por la ubicación que Valeria les había enviado por mensaje, se detuvieron en seco. Nunca habían visto a Valeria en un lugar así, y mucho menos con esa expresión de derrota absoluta.
—¡Val! —exclamó Elena, deslizándose en el asiento de cuero gastado frente a ella—. Por Dios, pareces haber sobrevivido a un naufragio.
—No quiero hablar —dijo Valeria, levantando un vaso de tequila con la mano temblorosa—. Solo quiero beber. Beber hasta