Marcus suspiró, pasándose una mano por el rostro, sabía que debería estar furioso con Dan por desobedecer sus órdenes, pero en el fondo, no podía culparlo, si él mismo no estuviera tan cegado por la rabia y el rencor, habría hecho lo mismo.
—Está bien, Dan —dijo finalmente— has hecho lo correcto, pero que no se repita, ¿De acuerdo? No quiero que Maya piense que se puede aprovechar de tu buen corazón.
—No lo hará —aseguró Dan con firmeza— esa chica está rota, Marcus, no tiene fuerzas ni para lev