La mañana siguiente, el color grisáceo del cielo parecía presagiar la tormenta emocional que estaba a punto de desatarse. Marcus Arched no había dormido en toda la noche, su mente estaba atormentada por las revelaciones de Rita Jones. La furia y el dolor se mezclaban en su interior, amenazando con consumirlo por completo.
Apenas los primeros rayos de sol se asomaron por el horizonte, Marcus ya estaba de pie, paseando como un león enjaulado por su despacho. Franco, su hombre de confianza, entró