Anya
El Sabio me vio como si fuese en la oscuridad reencarnada en la tierra.
Y tal vez tenía razón.
Sin embargo, en ese momento no me convenía tenerlo en el lado malo de las cosas, mucho menos cuando el testigo clave de una maldita investigación de asesinato había muerto de una forma tan atroz. Para como estaba pintado el escenario, yo pude haberlo matado.
—¿Qué es lo que haces aquí? —espetó este y suspiré enseguida.
—Intenté interrogar al testigo, pero este ha muerto —respondí con seriedad y e