Anya
La mirada de Kael era de temor.
Sabía que me estaba ocultando algo, pero no entendía cuál era su miedo.
Yo conocía los pormenores del apareamiento de los hombres lobo, pero tal vez lo que yo conocía como lo habitual no era la verdad.
—Sé sincero conmigo —le dije con calma y él sacudió la cabeza.
—Es complicado y no es el momento para…
—Deja de decir tonterías —dije de inmediato para que no terminase la frase que estaba a punto de decir—. Kael, tienes que ser honesto conmigo. El sexo no es