capítulo 170: Tócame hasta que lo olvide.
Alade*
Aaron era la personificación de la confusión.
Sus ojos salvajes recorrían todo con una ferocidad cruda, como si estuviera naciendo de nuevo en un mundo que no comprendía. Cada respiración era un rugido contenido. El pecho se inflaba, como si cargara una fiera en ebullición dentro de sí.
Miradiel aún la sujetaba. Sus brazos firmes alrededor del cuerpo de ella, pero la tensión… vibraba entre los dos.
Lentamente, él la soltó. Dio un paso al frente, observando a Aaron como quien enfrenta un