Alade*
"Yo lo amo."
El sonido de su propia voz todavía resonaba en sus oídos. Un susurro gritado, tan poderoso como un rugido. La multitud cayó en un murmullo de espanto, voces susurradas entrelazándose como astillas de condenación. Pero nada de eso importaba.
Solo los ojos de él.
Aaron.
Incluso con la cuerda al cuello, el cuerpo herido y la boca amordazada, él la miraba como si acabara de respirar después de siglos bajo el agua.
Su padre fue el primero en moverse.
La furia de él era como un tr