Aaron*
La oscuridad era espesa.
Un manto helado que lo envolvía por dentro y por fuera.
En su mente, se veía aún niño. Un muchacho rubio, delgado, de ojos muy abiertos corriendo por los pasillos fríos y húmedos de un palacio en ruinas. Las risas crueles de los vampiros resonaban detrás de él, como sombras que cazaban su inocencia. Era un juego de supervivencia. Un entrenamiento brutal.
Intentaba abrazar a su madre, buscaba calor… pero era empujado con desprezo. Cuando fallaba, dormía en el frío