78. El emisario del hielo.
Franco repitió en su mente las indicaciones que le había dado su Alfa, pero no tenía siquiera que esforzarse demasiado: el camino era bastante claro. El lugar al que debía dirigirse para llegar al aquelarre estaba bien definido. La misión también. Y sabía que no podía fallar.
Maximiliano tenía razón: no solo necesitaban infiltrarse en el campamento de Bastian para intentar robar una dosis del suero inhibidor, sino que debían tener a aquellos vampiros como aliados. Algo que la manada de Alaska t