210. El Hogar.
Ayudamos en todo lo que pudimos para que la nueva ciudad comenzara a asentarse. Pero después de un par de días, ya no podíamos estar un segundo más; debíamos regresar a nuestro hogar, a nuestro verdadero hogar, el que nos estaba esperando desde hacía muchísimo tiempo.
Nos despedimos de Edison. El hombre nos despidió con abrazos muy fuertes.
— Gracias por todo — nos dijo — . De verdad, gracias por todo, hermano — dijo cuando se despidió de Maximiliano — . Espero tenerte por aquí al menos una