58. La cueva y el miedo
Sinceramente, lo último que me apetecía en ese momento era ponerme a hablar sobre el tema. Además, ni siquiera estaba completamente segura de aquello. Era lo que Maximiliano me había dicho en la cabeza, porque ni siquiera tenía la capacidad de comprender por qué había funcionado en mí y la telepatía cuando yo no era una lobo. Tal vez él simplemente hubiera dicho mentiras, y si había metido sobre que Axel no era el hijo de Bastian sino el suyo para que yo hiciera algo al respecto o para que el hombre no se lo llevara. No lo sabía. Solamente me había dejado mover por el instinto repentino que me había invadido.
— No creo que sea una buena idea que hablemos de esto aquí — le dije, mientras me abrazaba a mí misma.
Me parecía que el niño no tenía tanto frío, tal vez su cuerpo de lobo le ayudaba. yo no.
— Tenemos que descender lo antes posible antes de que caiga la noche, de lo contrario vamos a morir congelados, a menos de que te transformes y nos lleves hasta la pradera.
Pero el niño me