59. La verdad junto al fuego.
Sabía que iba a tener que tener esa conversación con el niño, que no iba a poder evitarla de ninguna forma.
— ¿Lo leíste en mi cabeza? — te pregunté después de un rato de silencio.
El niño se apartó de mí para poder mirarme a la cara. Él asintió un poquito.
— Sabes que no puedo leer mucho, pero… no entiendo. ¿Has podido hacer esto con algún otro humano de la manada?
El niño negó.
— También Maximiliano pudo decirme algo en la mente. No sé cómo, pero supongo que ese es el tema de conversación