115. El peso de la luna.

El peso de la luna

Extendí mi conciencia completa hacia mi hijo y pude percibir el miedo que lo invadió en ese momento.

— Cálmate — le pedí — Por favor, cálmate.

Pero su lobo comenzó a temblar copiosamente. Parecía que estaba entrando en pánico. Entonces Maximiliano llegó conmigo; Nicolás seguía inconsciente en el suelo por el golpe que El Alfa le había dado, y se avalanzó sobre su hijo, apoyándole las manos en la cadera para que se sentara, y así lo obedeció.

entré a la conciencia colectiva q
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