116. Cárcel y conspiración.
Cuando Franco despertó, no estaba en una habitación como la primera vez que había despertado dentro del aquelarre; esta vez despertó en una celda estrecha.
Lo primero que hizo fue intentar buscar su lobo, y lo encontró; podía transformarse si quería, pero cuando levantó la cabeza pudo ver que la celda tenía enormes púas que lo atravesarían en el instante en el que se transformara.
— Ni siquiera lo intentes — le dijo una voz.
Cuando volteó a mirar hacia la derecha, se encontró al transformista