114. Traición en el Hielo.
El vampiro bebió la sangre de Franco a grandes tragos. Franco incluso logró sentir la debilidad que le produjo en el cuerpo la cantidad de sangre que el vampiro estaba extrayendo de él. Pero, de un momento a otro, el vampiro lanzó una arcada y se encorvó en el suelo para vomitar. Pero Franco le apoyó la mano en la boca y lo levantó.
— Intenta contenerla — le dijo — . Intenta contenerla en tu estómago todo lo que puedas, para que mi ADN humano logre darte la energía que necesitas, ¿me entiendes?
El vampiro asintió, pero comenzaba a lucir mareado. Definitivamente, la sangre de los lobos no estaba hecha para que los vampiros la consumieran. Pero si eso significaba salvarle la vida, lo haría. Franco siguió con su mano puesta sobre los labios del vampiro para evitar que vomitara, pero después de un largo minuto no pudo contenerlo.
El vampiro se contorsionó en una posición extraña, apretando su estómago, y dejó sobre la fría piedra toda la sangre que había consumido, más parte de lo que h