A mitad del vuelo hacia la Costa Azul, Bianca logró dormir unas horas, un sueño inquieto poblado por imágenes de mármol y fuego. Cuando despertó, Alessandro estaba sentado en el asiento de enfrente, observando el mapa de navegación en una tablet. Se había cambiado de ropa, vistiendo una camisa negra sencilla que ocultaba sus propios hematomas.
—Estamos cruzando el espacio aéreo europeo —dijo él, notando que ella se movía—. El Arquitecto ha confirmado que nuestras nuevas identidades como "Luca y