La atmósfera dentro del auto seguía siendo asfixiante, cargada con el olor a sexo, lluvia y el calor de dos cuerpos que acababan de colapsar el uno contra el otro. Alissa apoyaba la frente en el pecho desnudo de Kyler, escuchando los latidos desbocados de su corazón mientras la realidad comenzaba a filtrarse cruelmente a través de la neblina del alcohol y el placer.
¿Qué demonios había hecho? Había traicionado sus principios, su matrimonio y su impecable reputación en el asiento trasero de un t