El calor de la erección de Kyler presionando contra su trasero a través de la fina seda del vestido la estaba volviendo loca. Alissa sentía que el suelo desaparecía bajo sus pies, atrapada entre el rugido de la tormenta y los latidos frenéticos de su propio corazón. El alcohol que corría por sus venas le daba una valentía peligrosa, pero su mente, educada en las estrictas normas del deber y el decoro, intentó dar un último golpe de timón.
Tenía que detener esto. Tenía que recordar quién era y c