Capítulo 82 —Infiltrada
El consulado ruso en Jersey era una fortaleza de piedra fría y pasillos que olían a burocracia y secretos. Ivanka, ahora Martina Soler, ajustó el carrito de limpieza. El uniforme gris le picaba, recordándole constantemente que su identidad era una ficción tejida con hilos de seda sintética y contactos verdes. Sus manos, ahora empujaban un paño de microfibra. La rabia, ese motor silencioso que latía bajo sus costillas, era lo único real en aquel edificio. Dante no estaba a