Capítulo 77 —El peso de lo invisible
El atardecer caía sobre la mansión con una pesadez melancólica. Para Ivanka, el entorno era una extensión de la frialdad que Dante proyectaba desde que había depertado en la clínica. El jardín no era un refugio; era una estructura intimidante, un laberinto de piedra y sombra que le recordaba constantemente que ella era una invitada en una vida que, para él, nunca había existido. Se detuvo frente a una fuente de piedra, con el corazón apretado. El silencio de