Capítulo 78 —La cadencia del deseo
Los días en la mansión se habían convertido en una coreografía de silencios calculados. Ivanka había aprendido a navegar el terreno con una prudencia que le desgarraba el alma; había dejado de buscar a Dante en cada pasillo, había dejado de intentar despertar recuerdos que él se empeñaba en mantener bajo llave. Sasha y Eros se habían erigido como su salvaguarda. Al verla marchitarse, al ver cómo sus ojos perdían el brillo que solo Dante sabía encender, decidier