Capítulo 35 —Mar frito
El agua caliente caía como una cortina densa, golpeando los hombros de Dante y resbalando en hilos tibios por el cuerpo de Ivanka. El espacio de la ducha se había transformado en su propio búnker de vapor, un refugio donde el aire se sentía espeso y cargado de un calor puramente sensual. No había prisa por terminar, pero la ternura del dormitorio comenzó a teñirse de una corriente eléctrica mucho más física bajo el chorro constante.
Dante la acorraló suavemente contra los