Capítulo 60 —La primera mirada
Raisa trabajó sobre ella durante horas, un proceso metódico de transformación. No hubo un solo detalle dejado al azar: el vestido, un diseño ajustado que parecía fundirse con su piel como una segunda capa, acentuaba cada curva con una elegancia peligrosa; el cabello, peinado en ondas perfectas que caían sobre sus hombros, y el maquillaje, que realzaba la profundidad de sus ojos sin quitarles esa chispa de inocencia que, irónicamente, los hacía aún más fascinantes.