Capítulo 34 —El sabor de la rendición
Ivanka regresó al dormitorio sosteniendo la tablet contra su pecho desnudo, con los pasos ligeros y el cabello oscuro todavía revuelto. Al verla entrar, Dante se incorporó sobre el colchón, apoyando la espalda contra la cabecera. Sus ojos claros la recorrieron de arriba abajo, deteniéndose en la silueta menuda que se acomodaba de rodillas a su lado. El olor a se*xo, denso y cálido, seguía flotando en las sábanas revueltas, mezclándose con la humedad de la tr