Capítulo 61 —La marca del poseedor
Se acercó a ella, que seguía tirada, temblando sobre la alfombra, y le levantó el mentón con brutalidad
—Más te vale que tu memoria sea selectiva, Ivanka —sentenció Sergey mientras se abotonaba el pantalón con una calma que aterraba—. Si se te ocurre abrir la boca ante tu padre sobre lo que pasó aquí, diré que intentaste seducirme y, al verme negado, intentaste matarme. Mi palabra es ley; ni te molestes en intentar desmentirlo, porque no vivirás lo suficiente