Capítulo 57 —Nombres
El agua helada de la ducha no hizo nada para apaciguar el fuego que le quemaba las venas, pero al menos le devolvió la lucidez necesaria para no destruir el resto de su casa. Dante se restregó el rostro bajo el chorro, apretando los dientes hasta que la mandíbula le dolió. Diez días de silencio voluntario. Diez días de secretos compartidos con la almohada mientras él, el hombre que controlaba los hilos de media costa este, era incapaz de leer a la mujer que dormía a su lado