Capítulo 15 —La coartada perfecta
Elena se quedó estática en mitad del salón, con un dedo perfectamente manicurado apuntando hacia la camiseta negra que Ivanka llevaba puesta. La tensión en el penthouse se volvió tan densa que las repiraciones parecieron pararse por completo. Dante no se movió, pero sus ojos se entrecerraron, abandonando esa expresión de desconcierto que había tenido un segundo antes. La presencia de Ivanka, lejos de hundirlo, le activó el chip de mando. Ya no era el hombre sorp