Capítulo 62 —La purga de los demonios
Vuelta la presente:
Ivanka tomó la lata de refresco con manos que, aunque firmes, comenzaban a traicionarla. Bebió un trago largo, un intento fútil de calmar el incendio que le subía por la garganta, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas. No sollozaba; no había estridencia, solo un flujo constante y silencioso de salitre que marcaba el mapa de su dolor. Sus ojos, fijos en los de Dante, eran dos pozos de una profundidad insondable donde él se