Mientras la mañana avanzaba, el patriarca Viktor Korályov descendió de su vehículo blindado frente a la imponente Torre de CIRSA en Puebla. Su presencia allí no era casualidad; era el primer movimiento de una partida de ajedrez que su hija, Alina, había diseñado con precisión quirúrgica.
Mientras caminaba hacia la entrada, escoltado por su seguridad, la mente de Viktor regresó a la conversación que había tenido con Alina días atrás en la biblioteca de su mansión. Recordaba cada palabra, cada ge