La iluminación ámbar del Lounge de "Altamira Bay" bañaba la barra de mármol negro, creando una atmósfera de intimidad costosa. El murmullo de las conversaciones y el tintineo de las copas formaban una cortina de sonido bajo la música chill-out.
La Hostess los dejó instalados en dos taburetes altos de terciopelo. Casi al instante, el bartender, un hombre con chaleco y mangas de camisa arremangadas con precisión, los saludó con una inclinación de cabeza.
—Buenas noches. ¿Qué les puedo ofrecer para