Alec se despidió de Miranda con un beso en la frente y salió de la habitación, dejando atrás el sonido rítmico de los monitores para enfrentarse a la realidad clínica. Se dirigió directamente al consultorio del doctor Julián Jones, quien lo recibió revisando unas radiografías en la pantalla iluminada.
—Doctor —dijo Alec, sin rodeos—, necesito tener una estimación clara. ¿Cuándo podrá mi esposa irse a casa?
El doctor Jones se quitó las gafas y se frotó el puente de la nariz, sopesando la respues