Alec y Zamir habían dejado de hablar de las amenazas anónimas, el tema era demasiado pesado para ser digerido a media mañana. De repente, la pantalla del portátil de Alec se iluminó con una notificación de correo electrónico.
El hombre levantó la cabeza y frunció el ceño mientras leía el contenido.
—¿Qué has recibido? —cuestionó Zamir, curioso, al ver la expresión de Alec.
Alec resopló y cerró la tapa del portátil con un golpe seco.
—Es una invitación. Un evento importante, una gala de benefice