La ira hervía apenas bajo la superficie de la cara de Vane. Mantenía los puños apretados a los costados, con tal fuerza que la piel se le estiraba sobre los huesos. Nora parecía contener la respiración, luchando por no desmoronarse ahí mismo.
Selena, por su parte, mantenía el mentón en alto, aunque sus brazos rodeaban a Mia con firmeza, atrayendo a la niña hacia su pecho como si fuera un escudo contra las miradas que los perforaban.
Jaden dio un paso al frente.
No se apresuró. Se inclinó despac