De vuelta en el Miracle Avenue, Jaden disfrutaba de su almuerzo junto con Selena y su familia, aprovechando un momento maravilloso y de calidad familiar.
Por un instante, todo fue normal. Pacífico. Entonces, el celular de Vane emitió un tono de llamada estridente y molesto.
Vane se sobresaltó, casi tirando el tenedor. Extendió la mano hacia el celular, que seguía vibrando sobre la mesa. Un solo vistazo a la pantalla lo dejó paralizado.
Entreabrió los labios.
—¿Qué demonios? —murmuró—. ¿Elias?
Es