Había sido un día vertiginoso para Jaden y los suyos, una verdadera montaña rusa emocional.
Abandonaron el banquete de los Verrick con el estómago vacío y el corazón lleno de amargura, con la dignidad magullada por las burlas y el desprecio. Pero el destino tenía un sentido del humor retorcido.
Horas después, se encontraron sentados a una mesa privada, sirviéndose plato tras plato de una comida tan exquisita que hacía que el festín del banquete pareciera sobras recalentadas.
El ambiente era cál