Frente a la imponente fachada de cristal de la sede del Grupo Gravesend, Jaden se detuvo cerca de la entrada. Las luces de la ciudad bailaban sobre los espejos del edificio.
—Aquí te bajas —dijo Jaden con tono seco, soltándole el brazo a la chica—. Hasta aquí llego yo.
Su expresión era indescifrable, como siempre, mientras sus ojos agudos barrían el lujoso entorno. La joven reaccionó rápido y lo tomó de la muñeca con fuerza.
—No. Por favor, ven conmigo.
Jaden alzó una ceja ante ese repentino atr