—¿Eh?
La cabeza del hombre se sacudió violentamente hacia atrás al escuchar la voz de Jaden, y sus ojos se entrecerraron con fastidio. Su cuerpo sucio aún se cernía sobre la mujer temblorosa, con una mano apretada contra la boca de ella mientras gemía debajo de él.
—¿Quién diablos se supone que eres tú? —ladró el hombre, mirando a Jaden con la furia de un animal interrumpido en plena cacería.
La expresión de Jaden se mantuvo tranquila. Sus ojos, afilados como cristales, escanearon la escena con