El personal de Eduardo buscaba a Belén para sacarla también de la ciudad hasta averiguar qué había pasado. Mientras para ellos su noche fue tensa, Belén seguía aferrada a Fabián. El celular de Belén vibraba con llamadas de Xavier pero también de Eduardo, Serena e Ismael; ella, haciendo caso omiso, lo dejó sonar justo donde el frenesí de despojarse de sus ropas lo dejó: debajo de la cama.
—Que las llamadas nos amenicen el momento —dijo Belén cuando Fabián la instó a contestar mientras sonaba e