Con la voz temblando, Belén dijo:
—Ya estoy cansada. Lo único que he escuchado toda la vida es que hay peligro en todos lados y no me has dicho de qué nos escondemos.
Ismael le habló en tono fraterno:
—Hackearon el sistema de las cuentas de banco de tu tía Inés. No sabemos si fueron los del casino o alguno de los que buscan a los sobrevivientes de tu novela.
—Me miran como si hubiese matado a alguien. Yo no subí nada, quiero irme donde la tía Inés —exigió Belén.
—Ella ya no está en la ciu